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¿A qué nos referimos cuando hablamos de dependencia emocional?

La dependencia emocional es la incapacidad de terminar una relación que me hace daño y que en el fondo sabemos que tenemos que poner fin pero generalmente la persona que está inmersa no se siente capaz o evita hacerlo por miedo. Cuando se está con alguien que ya no te quiere, incluso se puede llegar a ofrecer ser como a  la pareja le gustaría que fuera, aunque eso signifique hacer algo que está fuera de los propios valores. Cuando no nos ame pero no nos lo diga y se nos dé caramelo al oído, mientras hace cosas que te dañen o causen dolor emocional.Cuando no puedo ser yo misma, no puedo crecer, me aíslo de mis amigos o familiares para gustarle o acceder a sus peticiones. Cuando hay maltrato psicológico o físico, saber identificar los primeros signos (te humilla, te hace ley del hielo, te ofende, etc) desde un inicio, sería muy importante para poder prevenir.

 Hablar de dependencia emocional nos lleva directamente a hablar de autoestima y de cómo hemos aprendido a vincularnos con los otros, con una pareja. Cuenta cómo fue nuestra infancia, qué modelos tuvimos, cuál fue nuestra experiencia emocional y si hubieron carencias afectivas. Todas estas experiencias primariasson las que construyen la autoestima.

 ¿Qué pasa si nos encontramos en una relación de dependencia?

Es importante entender que si somos capaces de reflexionar sobre cómo soy y qué necesito, identificar las necesidades emocionales que todos llevamos sería un gran primer paso, hacer este trabajo de reflexión y en segundo lugar hacerme responsable de lo que quiero y decidir cambiar. De no hacer este trabajo, probablemente, tendemos a victimizarnos y a resignarnos puesto que no asumimos que es nuestra responsabilidad.

La asertividad es otro punto, saber decir que no, poner nuestros límites, saber y decidir hasta dónde y cuánto voy a aguantar esa relación de dependencia que nos está dañando, frecuentemente evadimos actuar asertivamente porque nos da miedo el rechazo o a quedarnos solos/as. Lo que no podemos y no nos corresponde es intentar cambiarlo o esperar que cambie. Somos los más importantes cuidadores de nuestro bienestar emocional, podemos hacernos cargo y aunque sea difícil o doloroso cualquier ruptura o separación, podemos valorar nuestra integridad y dignidad como lo más importante a cuidar. Todos/as merecemos ser valorados y queridos con respeto.