Blog

Domestic conflict

Nos divorciamos. ¿Y los niños? Separación y divorcio en familias con niños, cómo afrontarlo.

En más de una ocasión los padres que acaban de separarse o divorciarse se preguntan cómo dicha decisión impactará en sus hijos y sobre todo cómo ponerlos a buen recaudo, de modo tal que el impacto se reduzca. Dicha tarea no es sencilla, pero tampoco imposible.

La separación-divorcio de los padres es una situación de cambio y por ende es acompañada de momentos de desequilibrio, para todos los involucrados. Es innegable e inevitable que afecte a los hijos, independientemente de la edad, la escolaridad u otros factores, el impacto estará presente. Pero, un elemento clave en el ajuste saludable del menor ante dicha situación, está en los mismos padres. “No es el divorcio en sí, sino el manejo que se tiene sobre este”. Las ideas, creencias, emociones y modo de conducirse frente a la separación.

A lo largo del proceso de separación las parejas, y los hijos parte de la familia pasan por diversas etapas. Una primera etapa de incremento del conflicto marital se caracteriza por la desorganización, en esta etapa los niños con frecuencia se ven expuestos a la cólera, de uno o ambos padres, llegando incluso a ser testigos de violencia física o (psicológica, mayormente de carácter verbal). En dicha etapa los niños e incluso los padres no saben con claridad qué sucederá luego, generando emociones como ansiedad o preocupación intensa, las rutinas cambian, el ambiente en casa es tenso y pueden empezar ciertos problemas de rendimiento escolar o cambios en la conducta del menor. Esta es quizá la etapa en la que los niños necesitan más atención y es probablemente en la que menos la reciben.

Luego de esta primera etapa viene un momento de transición en el que la familia intenta reconstruir su vida, se van organizando de nuevo. Suceden algunos cambios como mudanzas; se hacen esfuerzos por lograr cierta estabilidad. Para, finalmente llegar a una etapa de equilibrio relativo en la que se ha logrado más estabilidad, se han llegado a acuerdos sobre las visitas, custodia, vivienda, etc. Es entre la segunda y tercera etapa que los padres, un poco más calmados, logran mirar a sus hijos y empiezan a observar cambios y en algunos casos conductas diversas que pueden ser señales de que atravesar el proceso de separación está costando.

En esos casos y en general es importante recordar algunos puntos:

  • Los niños, a partir de los 5 años, ya pueden escuchar una explicación simple sobre lo sucedido. Es fundamental dejar claro que no es su culpa, ni la de sus hermanos, que sus padres se hayan separado.
  • Hay que escuchar, aceptar y validar sus emociones. Las más frecuentes son la tristeza, la culpa, ansiedad y confusión. Ojo, los niños no tienen que sentir como el padre o la madre. Su posición es otra, por ende su vivencia y emociones también lo serán. Mostrar respeto y escucha activa frente a estos es lo mejor.
  • Un gran NO, es mirar en el niño un aliado o mensajero (esto se denomina alienación parental). Los niños no pueden ser utilizados como medio para saber de la ex pareja o para coordinar aspectos económicos, o de temas que no les corresponden. “Dile a tu papá que te faltan los cuadernos”, “¿y tú mamá a qué hora llega de trabajar?”. Involucrar a los niños en esto, solo los hará sentir incómodos, confundidos y como consecuencia, es posible que eviten hablar con ambos padres, mostrándose más bien distantes.
  • Es muy importante asegurarles que se les sigue amando. El divorcio es entre los padres, NO es un vínculo que se vaya a disolver entre padre-hijo o madre-hijo. En los niños puede existir la idea de que así como los papás ya no se aman, dejarán de amarlos. Es importante generar espacios de tiempo ininterrumpido y de calidad para estar no solo física, sino y sobretodo emocionalmente presentes. En niños pequeños el contacto físico, abrazos también ayuda. En los más grandes jugar con ellos, salir al parque, hacer experimentos, cocinar, les gustará.
  • Hay que tratar de reducir al mínimo los cambios en la vida de los hijos, ya de por sí la separación de sus padres es un gran cambio. Si es posible mantener la rutina, el estilo de vida, educación, entre otros; será bueno.
  • Existe la posibilidad que el niño vuelva a presentar conductas de un niño menor, si ya controlaba esfínteres vuelva a mojar la cama, o empiece a hablar como niño pequeño, cuando ya no lo es. Durante esta etapa necesitan una dosis extra de afecto y comodidad. Esto pasará.
  • Aunque los padres estén separados, siguen siendo padres de un mismo niño. Por lo tanto, ponerse de acuerdo sobre los límites, consecuencias, horarios, comidas, tareas del menor será algo que le brinde al niño seguridad y constancia. No se trata de que los períodos de visita sean unas “mini vacaciones”, mientras lo que resta de la semana se ponen reglas y establecen consecuencias o vicerversa. Los niños empiezan a notar estas diferencias y en muchos casos saben cómo aprovecharlas.
  • Otro gran NO. Trata de no criticar, hablar mal, ridiculizar a tu ex pareja frente a tu niño, a pesar de que haya cometido un grave error. Recuerda que él o ella siguen siendo y serán por toda su vida su padre o madre. Que hables mal de él/ella solo genera tristeza y sufrimiento en tu hijo. Si te cuesta mucho controlar la cólera y ser cauto con tus palabras, busca ayuda. Muchas veces, más que tu niño, eres quizá tú el primero que deba resolver sus conflictos para poder ayudarlo.
  • Así como muchas parejas no se han preparado para el matrimonio o la unión conyugal, es indudable que tampoco estarán preparadas para cuando se presente una situación de disolución del vínculo afectivo que devenga en la separación o divorcio. ; porque esta situación indudablemente también afectará a los hijos. Entonces, una muestra de madurez por parte de uno o de ambos cónyuges, será buscar o pedir ayuda especializada para afrontar de mejor manera dicha situación.

En este sentido, recuerda que tú no puedes, aunque desees con mucha fuerza, cambiar a tu ex pareja, ni controlar sus actos. Pero SÍ, puedes cambiar y controlar tus pensamientos, emociones y conductas. Como adulto puedes asumir la responsabilidad de tus actos y palabras. Mientras mejor cuides de ti, mejor cuidarás a tu niño, o niños. La familia y amigos a veces son un buen soporte, en ocasiones un especialista también podrá darte una mano. Depende de ti como padre quedarte en una de las etapas de la separación o pasar por este proceso, salir de éste renovado y con más herramientas para acompañar a tus hijos.

 

Nadia Saldarriaga Antón (C.PS.P. 17556)

Psicóloga -Psicoterapeuta

Escribe un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *